10.04.2009

Ésa vale por dos
Por Pedro Rodiz

Invitado por María Cristina Fusté, asistí a la apertura del Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña en el Teatro Francisco Arriví. Y por fin supe a quién se lo dedicaban: a Walter Rodríguez. Ésa vale por dos. Más que acertada esa dedicatoria. Coinciden en aniversario el Festival y el actor: ambos cumplen 45 años de trayectoria.

Aquí transcribo parte de lo que se publicó en el programa de mano:

“Walter lleva alrededor de 45 años interpretando diferentes personajes para todos los medios de comunicación en Puerto Rico, Nueva York, Utah y Perú. Como actor ha trabajado en obras teatrales, telenovelas, películas, comerciales y programas de radio. Ha recibido premios y reconocimientos en televisión, teatro y civismo…”

A Walter tuve oportunidad de dirigirlo en la obra E Pluribus Unum, de Carlos Acevedo. Es un actor muy disciplinado, con muchos recursos histriónicos: bien respetuoso. Fue una delicia dirigirlo y sobre todo que me permitiera dirigirlo. Es una actor que le tengo mucho respeto y mucho cariño también.

Walter aprovechó el momento de la dedicatoria para manifestar su descontento con la ley que regula la profesión de los actores. Tiene todo el derecho de expresar su oposición donde le dé la gana, se lo ha ganado. Y lo más importante es que se tienen que escuchar sus puntos. Estoy más que seguro que la directiva del Colegio de Actores prestará atención a lo que tenga que decir, aunque no necesariamente compartirán su (o)posición. Pero me parece que no debió utilizar ese foro para disentir. Hasta cierto punto, eso deslució su reconocimiento. Porque estoy seguro que no hay nadie en Puerto Rico que se oponga a que se le dedique el Festival, pero sí hay personas que apoyan al Colegio de Actores y tienen una opinión diferente a la de él.

Fue una velada bien amena. La obra El caballero del Milagro de Lope de Vega, que fue producido por Teatro Círculo y dirigida por el maestro Dean Zayas. Estuvo bien actuada, bien dirigida, bien iluminada, bien recreada, bien vestida pero que era un texto, que a mi juicio, es flojito. Por momentos perdí interés en la trama. No me agarró. Pero fue bien chévere volver a ver en el escenario al gran Juan Luis Acevedo. Está igualito a como lo recordaba. Trabaja con el mismo entusiasmo contagioso de siempre.

Entre los presentes me topé con buenos amigos: Jimmy Navarro, Miguel Diffoot, Francisco Capó, Gil René, José Caro y Maury. Era como tener otro elenco en el público para esa obra. También asistieron Dean Zayas, Carmelo Santana, Gloria Sáez, Magali Carrasquillo, Rafael Rojas, Rafi Trelles, Cristina Sexto… entre otros invitados. (Espero no haber olvidado mencionar a alguien… que mi memoria se burla cuando más la necesito.)

9.30.2009

Cuesta abajo
Por Pedro Rodiz

Ni un comunicado de prensa. Ni una conferencia oficial. Nada. Así es que comienza el Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña. La oferta de este año es muy interesante y variada. Pero fuera de los esfuerzos individuales para hacer promoción de parte de los productores, que como siempre dan la cara por el ICP, se sabe muy poco del mismo.
Y con lo mucho que joden en esa oficina para que estén los logos de ellos en la promoción, el montón de papeles de mierda que una y otra vez hay que entregar, la infinidad de llamadas, correos electrónico y visitas que hay que hacer para averiguar cuándo sale el bendito cheque con que uno va a pagarle a los artistas involucrados, y que Dios nos ampare si le falta una facturita al informe final. Pero a la hora de ellos hacer lo que les corresponde, se culean.
Como siempre, no hay actividades paralelas, no se sabe a quién se le dedica, nada. Por lo menos yo no sé nada, más que lo que ha salido en la publicación de Javier del Valle y una que otra cosita que ha salido en prensa. Fuera de eso…
Entiendo que son buenos tiempos para evaluar la pertinencia de ese festival. Es una valiosa oportunidad para evaluar la misión de esa oficina. El apoyar al teatro es una responsabilidad histórica. Y hay que realizarlo con tesón, con creatividad y mucho ingenio.
Yo no sé ustedes pero siento que cada año es peor. Que los festivales van en picada.

Preso debería estar
Por Pedro Rodiz

Al tipo ese, el que le tiró un huevo al gobernador, deberían meterlo preso. ¿Cómo es posible que estando tan cerca haya fallado? En vez de gritarle, debió tirárselo inmediatamente, no perder tiempo para no prevenirlo y no pudiera esquivar lo que se merecía. Preso debería estar por tener tan mala puntería. Debió haber practicado en su casa primero.
¿Cómo es posible que solamente haya llevado uno? Debió haber llevado la docena. Lo único que tenía que hacer era ponerse un abrigo con varios bolsillos. Le daba tiempo para tirarle al menos de dos a tres huevos, antes de que lo sometieran a la obediencia. Ahí sí que le daríamos el premio “Tito Kayak Award”. La intención sola no es suficiente.
Pero por fallar, ya nadie tendrá más oportunidades de intentarlo siquiera. Ahora todos los guardias y soplapotes del gobernador, verificarán a cada una de las personas que asistan a sus actividades para ver quién tiene huevos y quién no.
Ese suceso me recordó un monólogo que escribió Anamín Santiago, que al final del mismo, el personaje instaba a los presentes a tirarle huevos a la imagen de los políticos en reacción a lo mucho que han jodido a este País.
Por eso me encanta el teatro, que por su inmediatez, en muchas ocasiones se adelanta a los acontecimientos.


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